domingo

NOCHE SIN AGUJAS















En un rincón abierto del fin del mundo,
asomada al balcón frente al universo,
llovían estrellas.
Un gajo de luna blanco como la espuma
brotaba sobre la orilla del océano
y una música de orquesta subía
desde el pueblo hundido en el valle
porque era noche de feria
No estábamos sólos,
los lagartos esperaban con su piel congelada
debajo de las piedras a que el día rompiera.
Extendí mis brazos tumbada sobre la tierra caliente
bailé, grité y me inventé tu nombre en una noche sin agujas,
y tú, que aún no me conoces,
me mirabas con ojos recien nacidos
al otro extremo de la noche
sin saber que
todavía te espero.

(12-08-2000 - verano en la Palma)


1 comentario:

hoffen dijo...

pase por aquí y decidí dejar un saludo con una sonrisa.